Alce

El alce (Alces alces) es el mayor representante de la familia de los ciervos. Los machos adultos pueden superar los 2,1 m de alzada y rebasar los 600 kg de peso. Sus patas, extraordinariamente largas, le permiten vadear la nieve profunda y caminar por ríos con facilidad. Solo los machos desarrollan astas, que son anchas y palmeadas y pueden alcanzar más de 1,5 m de envergadura. Ambos sexos se alimentan de sauces, abedules, hierbas acuáticas y plantas de ribera, y con frecuencia sumergen la cabeza por completo para alcanzar los brotes más nutritivos bajo el agua. El alce habita los bosques boreales del norte de Europa, Rusia y Norteamérica, siempre cerca de lagos, ríos o pantanos. Es un animal solitario y activo sobre todo al amanecer y al anochecer. A pesar de su aspecto pausado, puede cargar sin apenas aviso y conviene mantener siempre una distancia prudente.
Hábitat y distribución
El alce es un animal del norte, presente en los bosques boreales y mixtos de Escandinavia, Rusia, Asia Central y América del Norte. Su área de distribución va desde Alaska y Canadá hasta el norte de Estados Unidos, y desde Noruega y Finlandia hacia el este, a través de Siberia, hasta Mongolia y China. Dentro de estos bosques, el alce se acerca constantemente al agua. Lagos, ríos, marismas y terrenos pantanosos le brindan acceso a las plantas acuáticas de las que depende en verano, mientras que los árboles cercanos le ofrecen alimento y refugio en invierno. La altitud también importa: en zonas montañosas, el alce suele descender a cotas más bajas cuando la nieve se hace muy profunda. Es un animal adaptable, capaz de sobrevivir en bosques talados mientras haya matorral, agua y espacio suficientes.
Alimentación
Pocos animales de gran tamaño consumen una variedad tan amplia de plantas como el alce. En primavera y verano, la vegetación acuática cobra protagonismo. El alce se adentra en lagos y ríos para alcanzar potamogeton, nenúfares y otras plantas sumergidas, a veces hundiendo la cabeza por completo para arrancar raíces y tallos ricos en sodio. En tierra, el sauce y el abedul dominan su dieta durante los meses cálidos, junto con el álamo temblón, el arce y distintos arbustos. Cuando llega el invierno y la vegetación verde desaparece, el alce pasa a ramonear ramas finas, corteza y las partes bajas de coníferas. Un adulto necesita consumir entre 20 y 30 kilogramos de vegetación al día para cubrir sus necesidades energéticas. Sus largas patas y su labio superior flexible le permiten arrancar corteza y alcanzar ramas elevadas.

Astas
Entre todas las especies de cérvidos, el alce es el que lleva la cornamenta más imponente. Solo los machos desarrollan astas, y lo hacen a un ritmo notable cada año, alcanzando el pleno desarrollo a finales del verano, justo antes del celo otoñal. Las astas de un macho adulto pueden medir más de 1,5 metros de punta a punta y pesar alrededor de 20 kilogramos. Su forma es ancha y aplanada, a menudo descrita como palmeada, con varias puntas que se proyectan desde los bordes. Esta estructura en palma con candiles diferencia las astas del alce de las cornamenta ramificadas típicas de otros ciervos. Una vez terminado el celo, los machos pierden las astas, generalmente entre noviembre y enero, y el ciclo vuelve a comenzar. Los machos jóvenes suelen desarrollar astas más pequeñas y sencillas, que mejoran en tamaño y complejidad al llegar a la madurez.

Comportamiento y temperamento
Durante la mayor parte del año, el alce vive en soledad. No es territorial en sentido estricto, pero los adultos suelen frecuentar áreas conocidas y raramente buscan la compañía de otros fuera de la temporada de reproducción. La actividad alcanza su punto máximo al amanecer y al atardecer, con largos periodos de descanso entre medias. Durante el celo otoñal, los machos se vuelven vocales y agresivos: emiten profundos gruñidos y compiten con sus rivales mediante exhibiciones y, en ocasiones, enfrentamientos directos de astas. Las hembras con crías recién nacidas se encuentran entre los alces más peligrosos, ya que pueden cargar con muy poca advertencia para proteger a sus pequeños. A pesar de su apariencia lenta y pesada, el alce puede correr a velocidades de hasta 55 kilómetros por hora en distancias cortas. Quienes visitan zonas con presencia de alces deben mantener siempre una distancia prudente y evitar situarse entre una hembra y su cría.
Capacidad de nado
El agua ocupa un lugar especial en la vida del alce. Estos animales se adentran en lagos y ríos con sorprendente facilidad, usando sus largas patas para vadear zonas poco profundas y su cuerpo robusto para abrirse paso en aguas más hondas. El alce es un nadador resistente y se han registrado travesías de varios kilómetros en aguas abiertas sin aparentes dificultades. Sus pelos externos, huecos en su interior, atrapan aire y favorecen la flotabilidad, lo que hace menos agotadores los trayectos largos. En verano, el alce pasa bastante tiempo en el agua, en parte para alimentarse de plantas acuáticas y en parte para escapar de los insectos que proliferan en el bosque. Puede bucear para alcanzar la vegetación que crece en el fondo de los lagos, sumergiéndose brevemente para arrancar plantas desde abajo. Para un animal terrestre de este tamaño, la facilidad con que el alce se desplaza por el agua resulta verdaderamente llamativa.
Conservación
La UICN clasifica actualmente al alce como de preocupación menor, lo que refleja una población global que sigue siendo numerosa y en general estable. Las estimaciones apuntan a alrededor de un millón de alces en Canadá, unos 300 000 en Estados Unidos y varios cientos de miles más en Escandinavia y Rusia. Aun así, algunas poblaciones regionales han mostrado descensos reales en las últimas décadas. En partes del noreste de Estados Unidos, los números han caído de forma notable, y el aumento de las temperaturas se relaciona con una mayor carga de parásitos, en especial la garrapata de invierno, que puede debilitar y matar a los animales. La pérdida de hábitat, los atropellos y la presión cinegética también afectan a las poblaciones locales en distintos países. El cambio climático se considera la amenaza más significativa a largo plazo, ya que el aumento de las temperaturas reduce el hábitat adecuado del que depende el alce y amplía el rango de los parásitos y enfermedades que lo afectan.
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Qué comen los alces?
Los alces comen una gran variedad de plantas según la época del año. En verano, se adentran en lagos y ríos para alimentarse de plantas acuáticas como nenúfares y espiga de agua. En tierra, ramonean sauces, abedules y álamos temblones. En invierno, pasan a consumir ramitas, corteza y ramas de coníferas. Un alce adulto necesita entre 20 y 30 kilogramos de vegetación al día para mantener su energía.
¿Qué tan grandes son los alces?
Los alces son, con diferencia, los miembros más grandes de la familia de los cérvidos. Los machos pueden alcanzar 2,1 metros a la cruz y superar los 600 kilogramos de peso. Solo sus patas pueden medir más de un metro de longitud. Las hembras son notablemente más pequeñas, aunque siguen siendo animales imponentes. Un alce adulto no tiene rival entre los ciervos en ningún lugar del mundo.
¿Dónde viven los alces?
Los alces habitan los bosques boreales del hemisferio norte. Su distribución abarca Canadá, Alaska, partes del norte de Estados Unidos, Escandinavia, Rusia y se extiende hasta Mongolia y China. Siempre prefieren zonas cercanas al agua, como lagos, ríos y marismas. Estos bordes de humedales les proporcionan acceso a las plantas acuáticas de las que dependen en verano y les ofrecen refugio durante todo el año.
¿Son peligrosos los alces para los humanos?
Sí, los alces pueden ser realmente peligrosos. A pesar de su apariencia tranquila, pueden cargar con muy poco aviso, especialmente las hembras que protegen a sus crías. Durante el celo otoñal, los machos se vuelven agresivos e impredecibles. Los alces pueden correr a hasta 55 kilómetros por hora, así que escapar corriendo no es una opción realista. En zonas con alces, hay que mantener distancia y nunca interponerse entre una madre y su cría.
¿Saben nadar los alces?
Los alces son nadadores sorprendentemente fuertes. Cruzan lagos y ríos con regularidad, y se han registrado nados de varios kilómetros en aguas abiertas sin dificultad. Sus pelos exteriores huecos atrapan aire y les ayudan a mantenerse a flote. Incluso se sumergen para alcanzar plantas que crecen en el fondo de los lagos. En verano, pasan mucho tiempo en el agua, tanto para alimentarse como para escapar de los insectos.
¿Están en peligro los alces?
A nivel mundial, los alces están clasificados como Preocupación menor por la UICN. Solo en Canadá hay alrededor de un millón de individuos, y cientos de miles más en Rusia y Escandinavia. Sin embargo, algunas poblaciones regionales están disminuyendo. En partes del noreste de Estados Unidos, los números han caído de forma notable. El aumento de las temperaturas incrementa la carga de parásitos, especialmente las garrapatas de invierno, que pueden ser mortales.
¿Por qué los alces tienen las patas tan largas?
Las largas patas del alce cumplen varias funciones prácticas. Facilitan mucho caminar por la nieve profunda sin hundirse, y adentrarse en ríos y lagos para alcanzar alimento. Esas extremidades también ayudan al animal a arrancar corteza y alcanzar ramas altas. Además, tener las patas largas eleva el cuerpo por encima de la superficie nevada, lo que ayuda a conservar el calor durante los inviernos más fríos.