Ñandú

El ñandú común es el ave nativa más grande de América del Sur, con hasta 1,5 metros de altura y un peso de hasta 40 kilogramos. Vive en los pastizales, sabanas abiertas y matorrales de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, compartiendo a menudo territorio con el ganado en tierras agrícolas. Aunque no puede volar, alcanza velocidades de hasta 60 kilómetros por hora, y usa las alas para mantener el equilibrio y cambiar de dirección. Se alimenta de plantas, semillas, raíces, frutos, insectos y pequeños vertebrados. Su sistema reproductivo es uno de los más llamativos entre las aves: el macho corteja a varias hembras, construye un nido en el suelo donde todas ellas ponen sus huevos, y luego los incuba solo. También cría a los pichones en solitario durante los primeros meses de vida, llegando a cuidar entre 20 y 50 crías al mismo tiempo.
Hábitat y distribución
El ñandú ocupa una franja amplia de terreno abierto que se extiende desde el noreste de Brasil hasta Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina. Prefiere pastizales llanos o suavemente ondulados, sabanas secas y matorrales espinosos donde la visibilidad es buena y puede detectar amenazas a distancia. Los humedales del Pantanal, en Brasil y Bolivia, también albergan poblaciones siempre que haya zonas abiertas cerca. En las últimas décadas, el ñandú ha demostrado ser sorprendentemente adaptable: coloniza estancias ganaderas y campos de soja donde la vegetación natural ha desaparecido. Tolera bastante bien la presencia humana y es frecuente verlo en pequeños grupos junto a caminos rurales. La altitud tampoco supone un límite importante, ya que se han registrado ejemplares por encima de los 2.000 metros en partes de Bolivia y el noroeste de Argentina.
Alimentación
Pocos pájaros grandes son tan flexibles en su alimentación como el ñandú. Su pico ancho y plano le permite ingerir una variedad notable de alimentos: hojas, brotes, raíces, semillas, frutas, insectos, lagartijas, ranas e incluso pequeñas serpientes. Las plantas de hoja ancha constituyen la mayor parte de la dieta en la época de lluvias, mientras que las semillas y la vegetación seca cobran más importancia en los meses secos. Los ñandúes también tragan piedrecillas que ayudan a triturar el material vegetal más duro en el aparato digestivo, un hábito que comparten con otras aves grandes no voladoras. En las zonas agrícolas pueden alimentarse de cultivos, lo que los pone en conflicto con los agricultores. Sin embargo, su apetito por langostas y otros insectos los convierte en aliados genuinamente útiles para la agricultura en gran parte de su área de distribución.

Reproducción
El sistema reproductivo del ñandú pone patas arriba los roles parentales convencionales. Durante la temporada de cría, que transcurre aproximadamente entre agosto y enero, un solo macho corteja a un grupo de hembras, a veces hasta una docena. Él excava un nido poco profundo en el suelo y lo forra con hojas y hierba; cada hembra del grupo deposita sus huevos allí en varias visitas. La puesta completa puede contener entre 20 y 50 huevos. Una vez terminada la puesta, las hembras se marchan y el macho asume toda la responsabilidad: incuba los huevos solo durante unos 40 días. Tras la eclosión, mantiene a los polluelos cerca y los defiende con determinación frente a los depredadores durante hasta seis meses, hasta que son lo suficientemente grandes para valerse por sí mismos.

Comportamiento
Fuera de la temporada reproductiva, los ñandúes son aves sociables que se reúnen en grupos de hasta 30 individuos, y a veces más. Estas bandadas suelen incluir una mezcla de adultos y jóvenes que se desplazan juntos por terreno abierto en busca de alimento y agua. Ante una amenaza, la primera respuesta del ñandú es correr: puede alcanzar hasta 60 kilómetros por hora y, mientras sprint, despliega una ala y luego la otra para cambiar de dirección de forma brusca, descolocando al depredador que lo persigue. El puma, el zorro y el lobo de crin se encuentran entre sus principales depredadores naturales. Los ñandúes también tienen una vista muy aguda y suelen permanecer alerta en los bordes de las zonas arboladas, donde su tamaño y su plumaje gris claro los hacen visibles contra el paisaje abierto.
Conservación
La UICN clasifica al ñandú como casi amenazado, lo que refleja una población que, si bien sigue presente en gran parte de su área de distribución, ha disminuido de forma notable con el tiempo. La conversión de pastizales naturales en campos de soja y pasturas para ganado es la mayor presión que enfrenta la especie, ya que reduce el hábitat abierto del que depende. La caza por su carne y plumas, y la recolección de huevos para consumo, añaden más presión en muchas zonas. En partes de Argentina y Brasil, los ñandúes también mueren atropellados en carreteras que atraviesan su hábitat. En el lado positivo, algunos ganaderos toleran o incluso valoran la presencia de ñandúes en sus tierras porque las aves consumen plagas de cultivos. Existen protecciones legales en los cinco países donde habita la especie, aunque su aplicación varía considerablemente según la región.
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Puede volar el ñandú?
No, el ñandú es completamente incapaz de volar. Sus alas son demasiado pequeñas para levantar un ave que puede pesar hasta 40 kilogramos. En cambio, depende de sus poderosas patas para escapar del peligro, alcanzando velocidades de hasta 60 kilómetros por hora. Al correr, extiende las alas para cambiar de dirección con rapidez, lo que lo hace sorprendentemente difícil de atrapar para los depredadores.
¿Qué come el ñandú?
El ñandú come una gran variedad de alimentos. Las plantas, hojas, semillas, raíces y frutos conforman la mayor parte de su dieta, pero también atrapa insectos, lagartijas, ranas y pequeñas serpientes cuando tiene la oportunidad. En tierras de cultivo, a veces come cosechas, aunque se gana la simpatía de muchos agricultores al devorar langostas y otras plagas. También traga piedras pequeñas para ayudar a digerir el material vegetal.
¿Dónde vive el ñandú?
El ñandú habita en paisajes abiertos de América del Sur, incluyendo Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Prefiere pastizales planos, sabanas secas y matorrales donde puede detectar depredadores desde lejos. También se ha adaptado bien a las tierras agrícolas y los ranchos ganaderos. Algunas poblaciones viven a más de 2.000 metros de altitud en partes de Bolivia y el noroeste argentino.
¿Está en peligro el ñandú?
El ñandú está clasificado actualmente como "Casi amenazado" en la Lista Roja de la UICN. Su población ha disminuido con el tiempo, principalmente porque los pastizales naturales se están convirtiendo en campos de soja y potreros ganaderos. La caza por su carne y plumas, la recolección de huevos y los atropellamientos en caminos rurales también afectan a la especie. Existen protecciones legales en los cinco países donde habita, aunque su aplicación no siempre es uniforme.
¿Cómo cría el ñandú a sus polluelos?
El ñandú tiene uno de los sistemas de crianza más inusuales del mundo de las aves. El macho corteja a varias hembras, todas las cuales ponen sus huevos en un único nido que él construye. Luego incuba la nidada de hasta 50 huevos completamente solo durante unos 40 días. Tras la eclosión, el padre cuida y cría a los polluelos en solitario durante varios meses, defendiéndolos con ferocidad de cualquier depredador que se acerque.
¿Qué tamaño tiene el ñandú?
El ñandú es el ave más grande de América del Sur y una de las mayores del mundo. Puede alcanzar hasta 1,5 metros de altura y pesar hasta 40 kilogramos. Los machos son, en general, más grandes que las hembras. A pesar de su impresionante tamaño, es un ave hecha para correr y no para volar, con patas fuertes capaces de propinar una patada poderosa cuando se siente amenazado.
¿El ñandú vive en grupos?
Sí, fuera de la época de cría el ñandú es bastante sociable. Se reúne en bandadas de unos 30 individuos, formadas por adultos y aves jóvenes que recorren juntos los terrenos abiertos. Estos grupos ofrecen seguridad, ya que más ojos facilitan detectar a los depredadores. Sin embargo, durante la época de cría los machos se vuelven territoriales y se separan de la bandada para incubar los huevos y criar a sus polluelos.