Capibara

El capibara es el roedor viviente más grande del planeta, con adultos que suelen superar los 50 kg. Originario de América del Sur, habita pastizales inundados, riberas y humedales desde Venezuela hasta Argentina. Su cuerpo está diseñado para el agua: los ojos, oídos y fosas nasales se ubican en la parte alta del cráneo, lo que le permite respirar y mantenerse alerta mientras está casi completamente sumergido. Sus patas con membranas parciales lo convierten en un nadador eficiente, y puede contener la respiración hasta cinco minutos para escapar de depredadores como jaguares, caimanes y anacondas. Es un animal muy social que vive en grupos de entre 10 y 20 individuos, aunque en épocas de sequía pueden reunirse más de 100 ejemplares en torno a cuerpos de agua. Se alimenta principalmente de pastos y plantas acuáticas y, como otros cavinos, practica la coprofagia para aprovechar al máximo los nutrientes de su dieta.
El roedor más grande del mundo
Un capibara adulto mide de 106 a 134 centímetros de la nariz a la grupa, alcanza unos 60 centímetros de altura a la cruz y pesa entre 35 y 66 kilos, con hembras más pesadas que los machos y ejemplares récord que superaron los 90. Es más o menos el tamaño de un perro grande, con forma de barril sobre patas cortas, cabeza roma, una cola tan chica que pasa desapercibida y patas con membranas parciales. Es el roedor vivo más grande, pero no el mayor que existió: Josephoartigasia monesi, un pariente que caminó lo que hoy es Uruguay hace dos o tres millones de años, medía cerca de tres metros y se estima que pesaba mil kilos, el tamaño de un toro. Los dientes cuentan la historia familiar mejor que el cuerpo: como todo roedor, el capibara tiene incisivos que nunca dejan de crecer y que el pasto abrasivo desgasta todos los días.
Hábitat: ¿Por qué necesitan agua?
El agua no es una simple comodidad para el capibara, sino una necesidad central en su vida diaria. A lo largo de Sudamérica, estos animales se establecen en orillas de ríos, pastizales inundados, pantanos y bordes de lagos, siempre cerca de una fuente de agua confiable. Su piel se reseca con rapidez bajo el sol directo, por lo que sumergirse con frecuencia les ayuda a regular la temperatura corporal y mantener la piel en buen estado. El cráneo tiene una forma particular: los ojos, las orejas y los orificios nasales se ubican cerca de la parte superior, lo que permite al animal respirar, escuchar y detectar amenazas con casi todo el cuerpo bajo la superficie. Ante la presencia de un jaguar, un caimán o una anaconda, puede sumergirse y contener la respiración hasta cinco minutos, convirtiendo ríos y humedales en hogar y refugio a la vez.

Dieta: Pasto y una digestión especial
Los pastos constituyen la mayor parte de la dieta del capibara, complementados con plantas acuáticas, frutas y corteza cuando la temporada seca reduce la disponibilidad de vegetación fresca. Como todos los miembros de la familia de los cavios, los capibaras practican la coprofagia: consumen sus propios excrementos para recuperar nutrientes que el sistema digestivo no absorbió por completo en el primer ciclo. Este comportamiento no es señal de mala salud, sino una estrategia eficiente que comparten con los conejos y varios otros herbívoros. Los incisivos frontales crecen de forma continua a lo largo de la vida del animal, compensando el desgaste provocado por el consumo de vegetación fibrosa. El capibara también posee una gran cámara de fermentación en el intestino que ayuda a descomponer la celulosa de las plantas, lo que hace que su digestión sea sorprendentemente eficaz para un animal de su tamaño.

Comportamiento: Un animal muy social
Pocos mamíferos son tan consistentemente sociales como el capibara. Los grupos suelen estar formados por entre 10 y 20 individuos liderados por un macho dominante, aunque durante la temporada seca, cuando la reducción de los cuerpos de agua concentra tanto el alimento como los animales, se han registrado reuniones de más de 100 ejemplares. Vivir en grupo ofrece una protección real: más ojos y oídos permiten detectar a los depredadores con mayor anticipación. Varias especies de aves, como el pepite y el caracara de cabeza amarilla, se posan sobre los capibaras con regularidad y les retiran garrapatas e insectos del pelaje, una relación que beneficia a ambas partes. La comunicación dentro del grupo se basa en una variedad de vocalizaciones, entre ellas ronroneos, ladridos y silbidos, cada uno con un significado distinto. Las hembras del grupo también amamantan a las crías de otras madres, un comportamiento conocido como lactancia comunal que mejora la supervivencia de los cachorros en el conjunto del grupo.
Por qué internet ama al capibara
Ningún animal tuvo una década mejor en internet. El capibara se volvió meme por lo que no hace: no se sobresalta, no persigue, no parece importarle quién se le siente al lado, y las fotos de uno compartiendo la orilla con aves, tortugas, monos o un yacaré circulan sin fin como prueba de que se lleva bien con todos. La calma es real, pero no es simpatía. Un capibara al descubierto es una presa haciendo cuentas de presa: quedarse quieto no cuesta nada, correr cuesta energía, y las aves que le sacan garrapatas del lomo le están haciendo un favor. Japón puso la otra mitad de la leyenda. En 1982, los cuidadores del zoológico Izu Shaboten, en Shizuoka, limpiaban el recinto con agua caliente y notaron que los capibaras se acomodaban en los charcos; el zoológico les construyó un baño caliente en serio, y hoy más de veinte zoológicos japoneses mantienen onsen de capibaras durante el invierno, con frutas de yuzu flotando en el agua.
¿Se puede tener un capibara como mascota?
Legalmente, a veces; con sentido común, casi nunca. Un capibara es un herbívoro semiacuático de 50 kilos que necesita acceso permanente a agua lo bastante profunda para nadar, una superficie para pastar y al menos otro capibara, porque un animal solo se estresa y se deprime. No se los puede educar de forma confiable para vivir en una casa, mastican cables y muebles con dientes hechos para cortar pasto duro, y un adulto asustado o acorralado puede dar una mordida seria. Viven de 8 a 12 años en cautiverio y muy pocos veterinarios saben tratarlos. La ley varía: algunos estados de EE.UU. permiten tenerlos con permiso, otros lo prohíben, y la mayoría de los países de su distribución natural no permite tener ejemplares silvestres. Los animales que se ofrecen por internet por unos pocos miles de dólares salen casi siempre de criaderos cuyos ejemplares terminan entregados, y por eso existen refugios de capibaras.
Curiosidades e Historia
La historia más repetida sobre el capibara es que unos misioneros en Venezuela le pidieron a Roma que lo clasificara como pez, con el argumento de que vive en el agua, para poder comer su carne durante la Cuaresma. El relato se cuenta con fechas que van del siglo XVI al XVIII y nadie mostró nunca el documento, así que conviene tomar la parte papal con pinzas. Lo que no está en duda es la costumbre: en Venezuela y Colombia todavía se come capibara en Cuaresma, salado y secado, y la demanda sube cada año en las semanas previas a Pascua. Hoy en día, los capibaras se han convertido en un auténtico fenómeno de internet, celebrados por su temperamento tranquilo y su aparente disposición a compartir espacio con otras especies. En varias ciudades de Brasil, poblaciones de capibaras se han adaptado a los espacios verdes urbanos y se los ve con frecuencia en parques junto a personas. En algunas zonas rurales se crían legalmente para obtener carne y cuero, mientras que en otras están protegidos como parte de los esfuerzos de conservación de humedales locales.
Distribución
Se puede encontrar en lugares como:
Investigado y escrito por Juan Pablo. Fuentes: Lista Roja de la IUCN, bibliografía científica y guías de campo regionales. Última actualización: .
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Por qué las aves y otros animales se les suben encima?
Porque el capibara los deja y porque conviene. Los pepites, los caracaras cabecigualdos y otras aves se paran sobre los capibaras para sacarles garrapatas y moscas de un lomo al que el animal no llega solo, así que ganan los dos. Las tortugas, los monos, los patos y hasta los yacarés jóvenes aparecen en las fotos junto a capibaras por una razón más aburrida: todos quieren la misma orilla, y como el capibara come pasto, no tiene motivo para echar a nadie. Es tolerancia por indiferencia más que amistad, y justamente por eso queda tan bien en foto.
¿Qué tan rápido corre un capibara?
Hasta unos 35 kilómetros por hora, más o menos lo que un caballo al galope en distancias cortas, algo que sorprende a quien solo lo vio echado en el barro. El galope es un envión, no una maratón, y además es la segunda opción: el primer instinto cuando un jaguar o una persona se acercan demasiado es meterse al agua, donde nada bien, se sumerge y puede aguantar hasta cinco minutos con apenas los orificios nasales afuera.
¿Qué sonidos hace el capibara?
Más de los que uno espera de un animal que parece tan callado. Los capibaras ronronean cuando están a gusto, y el ronroneo de la madre mantiene cerca a las crías; ladran, corto y parecido a un perro, para avisar al grupo que algo se acerca; silban, chasquean y chillan en los intercambios entre individuos; y hacen crujir los dientes como amenaza antes de una pelea. Las crías son las más ruidosas: mantienen un llamado de contacto casi constante para que el grupo sepa dónde están.
¿Cuánto vive un capibara?
De seis a diez años en libertad y de 8 a 12 en cautiverio, donde no hay jaguares. La esperanza de vida silvestre la baja la depredación: jaguares, pumas, yacarés, anacondas y, para las crías, ocelotes y rapaces grandes cazan capibaras, y el primer año es el peligroso. Las hembras pueden reproducirse desde el año y medio y tienen camadas de unas cuatro crías tras cinco meses de gestación, muchas veces dos por año donde el pasto es bueno, y así la población absorbe esas pérdidas.
¿De qué animal es pariente el capibara?
Del cuis, y el parecido no es casualidad. El capibara pertenece a la familia de los cávidos, la misma rama de roedores sudamericanos que el cuis o conejillo de Indias, la mara y los cuises de las rocas, y en esencia es un cuis agrandado unas cincuenta veces, con la misma cara roma, la misma cola diminuta y la misma costumbre de comer sus excrementos para pasar el alimento dos veces. Su pariente más cercano es el capibara menor, una especie más chica que vive en Panamá, el occidente de Colombia y Venezuela.
¿Dónde viven los capibaras?
Los capibaras se distribuyen por gran parte de América del Sur, desde Venezuela y Colombia en el norte hasta Argentina y Uruguay en el sur. Siempre se establecen cerca del agua: orillas de ríos, pastizales inundados, pantanos y bordes de lagos son sus hábitats preferidos. No pueden sobrevivir lejos de una fuente de agua permanente, ya que dependen de ella para regular su temperatura, escapar de depredadores y encontrar alimento.
¿Qué comen los capibaras?
Los capibaras son herbívoros que se alimentan principalmente de pastos. También consumen plantas acuáticas, frutas y corteza, especialmente durante la época seca cuando el pasto fresco escasea. Sus incisivos de crecimiento continuo les permiten masticar vegetación fibrosa sin dificultad, y una gran cámara de fermentación en el intestino ayuda a descomponer las fibras vegetales más resistentes. Además, practican la coprofagia, reingiriendo sus propias heces para recuperar nutrientes no absorbidos.
¿Cuáles son los principales depredadores del capibara?
Los capibaras enfrentan amenazas de varios depredadores de gran tamaño en su área de distribución. Los jaguares, caimanes y anacondas son sus enemigos naturales más importantes. Las anacondas verdes, en particular, son muy hábiles para emboscar capibaras cerca de la orilla del agua. Los pumas y ocelotes también los cazan ocasionalmente. Las crías son especialmente vulnerables y pueden ser atacadas por aves rapaces. Vivir en grupo y mantenerse cerca del agua son sus principales defensas.
¿Son peligrosos los capibaras para los humanos?
Los capibaras son generalmente tranquilos y no agresivos con las personas. En zonas donde se han acostumbrado a la presencia humana, como parques urbanos en Brasil, suelen mostrarse indiferentes cuando la gente pasa cerca. Sin embargo, como cualquier animal salvaje, pueden morder si se sienten acorralados o amenazados, y sus dientes son lo suficientemente fuertes como para causar una herida seria. Siempre es mejor observarlos desde una distancia prudente.
¿Están en peligro los capibaras?
El capibara está clasificado actualmente como Preocupación menor en la Lista Roja de la UICN, lo que significa que la especie en su conjunto no corre riesgo de extinción. Su amplia distribución en América del Sur y su capacidad para adaptarse a distintos humedales contribuyen a mantener poblaciones saludables. Sin embargo, la pérdida de hábitat por la agricultura y la caza para obtener carne y cuero ejercen presión sobre algunas poblaciones locales en ciertas regiones.


















