Mara

La mara patagónica (Dolichotis patagonum) es un gran roedor endémico de Argentina. Sus patas largas y su porte erguido le dan un aspecto más cercano al de un ciervo pequeño o una liebre que al de un roedor común, aunque está estrechamente emparentada con los cuises y los carpinchos. Habita pastizales abiertos y arbustales de la Patagonia y el centro del país, donde se alimenta de pastos, hierbas y arbustos bajos durante el día. Las maras son fuertemente monógamas: las parejas se unen de por vida y raramente se alejan la una de la otra. Varias parejas pueden compartir una misma madriguera comunal para criar a sus crías, algo poco habitual entre los roedores. Las crías nacen muy desarrolladas y pueden moverse pocas horas después del parto. Las poblaciones han disminuido por el sobrepastoreo, la pérdida de hábitat y la caza. La especie está clasificada como Casi amenazada en la Lista Roja de la UICN.
Hábitat y distribución
La mara patagónica se distribuye exclusivamente en Argentina, desde las estepas de la Patagonia hasta los pastizales y matorrales secos de provincias centrales como Buenos Aires, La Pampa y Mendoza. Prefiere terrenos llanos o con suaves ondulaciones y vegetación baja y dispersa, lo que le permite detectar depredadores con facilidad. Los suelos arenosos son especialmente importantes para ella, ya que excava sus propias madrigueras o aprovecha las de otros animales. Evita los bosques densos y las tierras de cultivo intensivo. Aunque tolera condiciones bastante áridas, nunca se aleja demasiado de algún tipo de cobertura vegetal, que le proporciona tanto alimento como refugio. Su área de distribución se ha reducido notablemente en las zonas donde el pastoreo excesivo ha degradado los pastizales naturales.
Alimentación
La mara patagónica es estrictamente herbívora y se alimenta de una gran variedad de gramíneas, arbustos bajos, hierbas y cactáceas. Pasta a lo largo del día, desplazándose por terrenos abiertos y seleccionando las plantas según la disponibilidad estacional. Durante la época seca, cuando los pastos escasean, depende más de las hojas y tallos de los arbustos. Obtiene la mayor parte del agua que necesita directamente de las plantas que consume, lo que le permite prosperar en ambientes áridos sin necesidad de beber con frecuencia. Gracias a su pastoreo selectivo, influye en qué especies vegetales predominan en su hábitat, cumpliendo así un papel discreto pero real en la configuración de la vegetación local. Los individuos en cautiverio han sido observados comiendo frutas y verduras de raíz, aunque en estado silvestre su dieta se basa casi por completo en plantas nativas.

Comportamiento
Activas durante las horas de luz, las maras reparten su tiempo entre el pastoreo, el descanso al sol y la vigilancia ante depredadores como zorros, águilas y pumas. Ante una amenaza, pueden correr a velocidades de hasta 45 km/h y son capaces de saltar de un modo que recuerda más a un conejo que a un roedor típico. A pesar de vivir en grupos en torno a madrigueras compartidas, las parejas mantienen un vínculo muy estrecho y el macho sigue de cerca a su hembra a lo largo del día. La comunicación entre individuos se basa en una variedad de posturas y vocalizaciones suaves. Las maras también realizan un comportamiento conocido como stotting, en el que saltan rígidamente al aire, posiblemente para señalar su estado físico a los depredadores o alertar a sus compañeros cercanos. En general son animales tranquilos, pero golpean el suelo con las patas traseras cuando se asustan.

Reproducción
Una de las características más llamativas de las maras es la forma en que crían a sus pequeños. Las parejas se unen de por vida, algo poco habitual entre los roedores, y el macho invierte mucho esfuerzo en proteger a su compañera y a las crías. Varias parejas vinculadas suelen compartir una única madriguera comunal, conocida como crèche, donde todas las crías se crían juntas. Una hembra puede dar a luz entre una y tres crías por camada y es capaz de tener dos camadas en un mismo año. Las crías nacen con un desarrollo avanzado: ojos abiertos, pelaje completo y capacidad para moverse a las pocas horas del nacimiento. Las madres reconocen a sus propias crías por el olfato y solo amamantan a las suyas, incluso cuando hay muchas crías agolpadas a la vez en la entrada de la madriguera.
Conservación
La IUCN clasifica actualmente a la mara patagónica como "Casi amenazada", lo que refleja un declive real y continuado en gran parte de su área de distribución. Las principales amenazas provienen de la conversión de pastizales nativos en tierras de cultivo, el sobrepastoreo por ovejas y ganado vacuno, y la caza. La competencia con la liebre europea introducida también es motivo de preocupación, ya que ocupa hábitats similares y compite por el alimento. Las maras aún están presentes en varias áreas protegidas de Argentina, entre ellas el Parque Nacional Lihué Calel y el Parque Nacional Laguna Blanca, donde las poblaciones son relativamente estables. Fuera de los terrenos protegidos, sin embargo, los números siguen cayendo. Algunos esfuerzos de conservación se centran en reducir la presión de la caza y restaurar los pastizales degradados, aunque el avance ha sido lento. Concienciar a las comunidades locales sobre la especie sigue siendo una de las herramientas más prácticas para su protección a largo plazo.
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Qué come una mara patagónica?
Las maras son herbívoras y se alimentan durante todo el día de pastos, hierbas, arbustos bajos e incluso cactus. Obtienen la mayor parte del agua que necesitan de las plantas que consumen, lo que les permite sobrevivir en ambientes áridos. En la época seca, cuando los pastos escasean, recurren a las hojas y tallos de los arbustos. En cautiverio también comen frutas y verduras, pero en la naturaleza su dieta es casi exclusivamente de plantas nativas.
¿La mara patagónica es un roedor o un tipo de ciervo?
Es un roedor, aunque no lo parezca. Con sus patas largas, su postura erguida y su cuerpo esbelto, la mara suele confundirse con un ciervo pequeño o una liebre. En realidad, pertenece a la misma familia que los conejillos de indias y es pariente cercana del carpincho. Es uno de los roedores más grandes del mundo, con un peso que generalmente oscila entre los 8 y los 16 kilogramos.
¿Dónde viven las maras patagónicas?
Las maras solo se encuentran en Argentina. Habitan las estepas abiertas de la Patagonia y los pastizales secos de provincias centrales como Buenos Aires, La Pampa y Mendoza. Prefieren terrenos planos con vegetación escasa y baja, ya que un paisaje abierto les permite detectar depredadores a distancia. Los suelos arenosos son importantes para ellas porque les facilitan la excavación de madrigueras. Evitan los bosques densos y las zonas de cultivo intensivo.
¿Las maras patagónicas se emparejan de por vida?
Sí, y esto las hace bastante inusuales entre los roedores. Las maras forman parejas de por vida, y el macho permanece cerca de su hembra durante todo el día para protegerla. Varias parejas pueden compartir una única madriguera comunal para criar a sus crías juntas, algo poco frecuente en el mundo de los roedores. Incluso en estas guaridas compartidas, cada madre solo amamanta a sus propias crías, reconociéndolas por el olfato.
¿A qué velocidad corre una mara patagónica?
Cuando se siente amenazada, una mara puede alcanzar hasta 45 km/h. También es capaz de dar grandes saltos que se parecen más a los de una liebre que a los de un roedor. Las maras dependen de esta velocidad y de su aguda visión para escapar de depredadores como zorros, pumas y águilas. También practican el "stotting", un comportamiento en el que saltan rígidamente hacia arriba, posiblemente para señalar que han detectado un peligro.
¿Están en peligro las maras patagónicas?
La especie está clasificada como "Casi amenazada" en la Lista Roja de la UICN, lo que significa que no está en peligro inmediato de extinción, pero sí está en declive y merece atención. Las principales amenazas son la pérdida de pastizales nativos por la agricultura, el sobrepastoreo del ganado, la caza y la competencia con la liebre europea introducida. Las poblaciones dentro de áreas protegidas como el Parque Nacional Lihué Calel son relativamente estables, pero fuera de ellas siguen disminuyendo.
¿Cuántas crías tiene una mara patagónica?
Una hembra mara da a luz entre una y tres crías por camada y puede tener hasta dos camadas en un mismo año. Las crías nacen muy desarrolladas: con los ojos abiertos y cubiertos de pelo, y son capaces de caminar pocas horas después del nacimiento. Se crían en una madriguera compartida junto a las crías de otras parejas, aunque cada madre solo alimenta a las suyas propias.