Perezoso

Los perezosos (suborden Folivora) son mamíferos arborícolas de movimientos lentos que habitan los bosques tropicales y subtropicales de Centro y Sudamérica. Existen seis especies, agrupadas en dos géneros: perezosos de dos dedos (Choloepus) y perezosos de tres dedos (Bradypus). Pasan prácticamente toda su vida colgados boca abajo de las ramas, sujetándose con sus fuertes garras curvadas. Su dieta se basa principalmente en hojas, que aportan muy poca energía, por lo que compensan esto con uno de los metabolismos más lentos de todos los mamíferos. Una sola comida puede tardar hasta un mes en digerirse por completo. Su pelaje áspero alberga colonias de algas que le dan un tono verdoso, lo que funciona como camuflaje natural en el dosel forestal. A pesar de su fama de inmóviles, los perezosos nadan con sorprendente habilidad. Su estado de conservación varía según la especie, desde Preocupación menor hasta En peligro crítico.
Adaptaciones y velocidad
El metabolismo de un perezoso funciona a aproximadamente la mitad de la velocidad esperada para un mamífero de su tamaño, y esa lentitud es la clave de su supervivencia. Las hojas son difíciles de digerir, bajas en calorías y tóxicas en grandes cantidades, pero los perezosos prosperan con ellas porque sus cuerpos extraen toda la energía disponible a lo largo de semanas de digestión. Un solo estómago lleno de hojas puede tardar hasta un mes en procesarse por completo. Moverse despacio también reduce la actividad muscular al mínimo, lo que significa menos energía gastada y menos calor producido. En el suelo, un perezoso avanza apenas unos 38 metros por hora. En el dosel, donde pasa casi toda su vida, se mueve justo lo suficiente para permanecer oculto. Depredadores como las águilas y los ocelotes dependen de detectar el movimiento, por lo que la quietud casi total es una de las mejores defensas del perezoso.
Especies
Hoy en día existen seis especies de perezosos, divididas en dos familias distintas. Las dos especies de perezosos de dos dedos, el de Hoffmann y el de Linnaeus, pertenecen a la familia Megalonychidae. Las cuatro especies de perezosos de tres dedos, entre ellas el de garganta pálida, el de garganta marrón, el melénudo y el enano, pertenecen a Bradypodidae. A pesar del nombre compartido y el estilo de vida similar, las dos familias no están estrechamente emparentadas y desarrollaron sus semejanzas de forma independiente. El estado de conservación varía considerablemente dentro del grupo. El perezoso de tres dedos de garganta marrón figura como de Preocupación menor, mientras que el perezoso enano de tres dedos, que vive únicamente en una pequeña isla frente a Panamá, está clasificado como En peligro crítico debido a su pequeña población y hábitat restringido. La pérdida de hábitat por deforestación es la principal amenaza para la mayoría de las especies.

Aspecto
Pocos mamíferos tienen el aspecto de un perezoso. Su pelaje es grueso y desgreñado, y crece en sentido contrario al de la mayoría de los mamíferos: desde el vientre hacia la espalda. Esto permite que el agua de lluvia escurra fácilmente mientras el animal cuelga boca abajo. Los surcos a lo largo de cada pelo atrapan la humedad y crean una relación particular entre el pelaje y el entorno. Colonias de cianobacterias y algas verdes crecen dentro de esos surcos, dando al pelaje un leve tono verdoso que se confunde con las hojas del dosel. Ese mismo pelaje también alberga una variedad sorprendente de vida, incluidos polillas, escarabajos y ácaros que completan parte de su ciclo de vida sobre el propio perezoso. El tamaño corporal varía según la especie, con adultos de entre 50 y 75 centímetros de longitud y un peso de entre 3,5 y 8 kilogramos.

Comportamiento y nado
Con hasta 20 horas de descanso al día, los perezosos se encuentran entre los mamíferos más sedentarios del planeta. Recorren el dosel del bosque colgándose y desplazándose por las ramas con sus garras curvas, y raramente bajan al suelo. Cuando lo hacen, el motivo más habitual es defecar, algo que ocurre solo una vez a la semana aproximadamente, o desplazarse a árboles que no están conectados por ramas superpuestas. En el agua, sin embargo, los perezosos son nadadores realmente capaces. Su flotabilidad se debe en parte al gas atrapado en su gran estómago de digestión lenta. Nadan con sus extremidades delanteras y pueden cruzar ríos de considerable anchura. Se estima que se mueven en el agua aproximadamente tres veces más rápido que en tierra, lo que convierte el cruce de ríos en una forma práctica de ampliar su territorio o escapar de una amenaza.
Interacción con humanos
Los perezosos raramente buscan el contacto con las personas y, en circunstancias normales, no representan ninguna amenaza. Sus garras, que en algunas especies pueden alcanzar los 10 centímetros de longitud, están diseñadas para aferrarse a las ramas y no para atacar, pero un perezoso que se siente acorralado o manipulado con brusquedad puede golpear con suficiente fuerza como para causar una herida grave. La preocupación más importante va en sentido contrario: la actividad humana es el principal peligro para los perezosos. La deforestación elimina el dosel del que dependen, los tendidos eléctricos que cruzan terrenos despejados electrocutan a individuos que intentan moverse entre fragmentos de bosque, y el comercio ilegal de fauna silvestre sustrae animales de la naturaleza para su uso en operaciones turísticas de fotografía. Santuarios en Costa Rica, Panamá y Brasil trabajan para rehabilitar a perezosos heridos y huérfanos, aunque lograr que los individuos criados a mano regresen con éxito a la vida salvaje sigue siendo genuinamente difícil.
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Qué comen los perezosos?
Los perezosos se alimentan principalmente de hojas, además de brotes tiernos y fruta según la especie. Las hojas aportan muy poca energía y contienen toxinas, por lo que comen despacio y en pequeñas cantidades. Su estómago de varias cámaras tarda semanas en procesar esta dieta tan exigente. Los perezosos de dos dedos son algo más flexibles y ocasionalmente consumen insectos o pequeños lagartos.
¿Pueden nadar los perezosos?
Sí, y son sorprendentemente buenos en ello. Los perezosos usan sus extremidades delanteras para remar y pueden cruzar ríos de un ancho considerable. El gas producido durante la digestión en su gran estómago les ayuda a mantenerse a flote. De hecho, se desplazan en el agua unas tres veces más rápido que en tierra firme, lo que hace que nadar sea una forma práctica de moverse entre fragmentos de bosque o escapar de una amenaza.