Pangolín

Los pangolines son mamíferos nocturnos cubiertos de pies a cabeza con escamas duras de queratina, la misma proteína que forma las uñas humanas. Existen cuatro especies asiáticas, todas del género Manis, y cada una se alimenta casi exclusivamente de hormigas y termitas. Para atraparlas utilizan una lengua que puede superar el medio metro de longitud, recubierta de saliva pegajosa que atrapa insectos en el interior de sus nidos. Carecen por completo de dientes, por lo que trituran el alimento en un estómago muy musculoso. Durante el día descansan solos en madrigueras o huecos de árboles. Ante un depredador, el pangolín se enrolla en una bola compacta y deja que sus escamas hagan el trabajo. Lamentablemente, esa misma armadura los hace fáciles de recoger y transportar, y las cuatro especies asiáticas están hoy en peligro crítico por la caza furtiva implacable y la pérdida continua de hábitat.
Hábitat y distribución
Las cuatro especies de pangolín asiático se distribuyen por una gran variedad de entornos en el sur y el sudeste de Asia. El pangolín chino (Manis pentadactyla) prefiere los bosques subtropicales y las zonas montañosas desde Nepal y el noreste de India hasta el sur de China. El pangolín de la Sonda (Manis javanica) habita los bosques y plantaciones de Malasia, Indonesia y Filipinas. El pangolín indio (Manis crassicaudata) tolera ambientes más secos, como matorrales y bordes de tierras de cultivo degradadas en el subcontinente indio. El pangolín filipino (Manis culionensis) solo se encuentra en el archipiélago de Palawan. Las cuatro especies necesitan zonas con suficientes colonias de hormigas y termitas, por lo que la calidad del suelo importa tanto como la cubierta vegetal. La deforestación ha confinado a muchas poblaciones en pequeños parches aislados.
Alimentación
Las hormigas y las termitas constituyen casi toda la dieta de las especies de pangolín asiático. El pangolín localiza un nido usando su agudo sentido del olfato y luego lo abre con sus fuertes garras curvas, diseñadas precisamente para esa función. Una vez dentro, una lengua que puede superar el medio metro de longitud lleva saliva pegajosa hasta lo más profundo de los túneles, extrayendo cientos de insectos con cada lametazo. Como los pangolines no tienen dientes, las presas pasan directamente a un estómago musculoso que tritura todo, a menudo con la ayuda de pequeñas piedras que el animal ha tragado. Un solo pangolín puede consumir decenas de miles de insectos en una noche, lo que lo convierte en un regulador clave de las poblaciones de hormigas y termitas. Este apetito también lo hace esencial para la salud del suelo.

Mecanismo de defensa
A diferencia de la mayoría de los mamíferos, los pangolines están cubiertos por escamas superpuestas de queratina, el mismo material que forma las uñas humanas. Cuando un depredador como un leopardo o un tigre se acerca demasiado, el pangolín esconde la cabeza contra el vientre y se enrolla en una bola compacta, cubriendo su cara con la cola escamosa. Los bordes de las escamas son lo suficientemente afilados como para cortar, y esa postura no deja ningún tejido blando expuesto. Se ha documentado que incluso los leones son incapaces de desenrollar a un adulto completamente encogido. Algunos individuos también liberan una secreción de olor desagradable desde glándulas cercanas a la cola, con una función similar a la del zorrillo. Lamentablemente, esta defensa es inútil frente a los humanos, quienes simplemente recogen al animal y se lo llevan.

Comportamiento
Por naturaleza solitarios, los pangolines pasan la mayor parte de su vida evitando el contacto con otros individuos de su especie, salvo durante el breve período de apareamiento. Durante las horas de luz descansan en madrigueras que ellos mismos excavan o en oquedades de árboles viejos, sellando la entrada cuando pueden. Al caer la noche salen solos a buscar alimento, guiándose casi por completo por el olfato para localizar colonias de hormigas y termitas. Su visión es deficiente, pero su sentido del olfato es extraordinario. Al desplazarse por terreno abierto, los pangolines suelen caminar sobre las patas traseras, equilibrándose con la cola y manteniendo las garras delanteras levantadas para no desgastarlas. Las madres transportan a las crías en la base de la cola hasta que son capaces de alimentarse por sí solas. Los territorios varían según la especie y el hábitat.
Amenazas
Ningún mamífero silvestre en el mundo es objeto de mayor tráfico ilegal que el pangolín. Las cuatro especies asiáticas enfrentan una caza furtiva implacable impulsada por la demanda de sus escamas, que se muelen y se usan en medicina tradicional en partes de Asia, y de su carne, considerada una exquisitez en algunos mercados. Organizaciones conservacionistas estiman que más de un millón de pangolines fueron extraídos del medio silvestre solo entre 2000 y 2013, aunque la cifra real probablemente sea mayor. Además de la caza furtiva, la pérdida de cobertura forestal en el sur y sudeste de Asia elimina el hábitat del que dependen. La expansión agrícola, la tala y la apertura de caminos en zonas boscosas contribuyen al declive de las poblaciones. La combinación de presión de caza y reducción del hábitat mantiene a las cuatro especies en una situación muy frágil.
Conservación
Las cuatro especies de pangolín asiático están catalogadas como en peligro crítico en la Lista Roja de la UICN, lo que refleja caídas drásticas en sus poblaciones. En 2016, las ocho especies de pangolín del mundo recibieron el máximo nivel de protección bajo la CITES, lo que prohíbe el comercio internacional con fines comerciales. A pesar de ello, el tráfico ilegal continúa a gran escala, con decomisos importantes registrados regularmente en China, Vietnam y otros países del sudeste de Asia. Los esfuerzos de conservación se concentran en tres áreas: reforzar las patrullas contra la caza furtiva en áreas protegidas, reducir la demanda de consumidores mediante campañas de sensibilización y desarrollar programas de cría en cautiverio para apoyar la reintroducción donde sea viable. Proteger el hábitat forestal existente es igualmente fundamental, ya que las poblaciones recuperadas necesitan grandes extensiones de territorio conectado para prosperar.
Ficha técnica
Preguntas frecuentes
¿Qué comen los pangolines?
Los pangolines se alimentan casi exclusivamente de hormigas y termitas. Localizan un nido usando su olfato, lo abren con sus garras y luego usan una lengua pegajosa que supera con creces el medio metro para atrapar cientos de insectos de una vez. Como no tienen dientes, un estómago musculoso se encarga de triturar todo. Un pangolín puede consumir decenas de miles de insectos en una sola noche.
¿Dónde viven los pangolines?
Las cuatro especies asiáticas de pangolín se distribuyen por el sur y el sureste de Asia. Su área de distribución abarca países como India, China, Malasia, Indonesia, Vietnam y Filipinas, entre otros. Según la especie, pueden vivir en bosques tropicales, matorrales secos o incluso en los bordes de tierras de cultivo. Todas necesitan zonas con abundantes colonias de hormigas y termitas para sobrevivir.
¿Por qué los pangolines están en peligro?
Los pangolines son los mamíferos salvajes más traficados del planeta. Se les caza por sus escamas, usadas en medicina tradicional, y por su carne. Organizaciones conservacionistas estiman que más de un millón fueron extraídos de la naturaleza solo entre 2000 y 2013. Además de la caza furtiva, la deforestación en Asia reduce cada vez más su hábitat, empujando a las cuatro especies asiáticas hacia la extinción.
¿Cómo se defienden los pangolines?
Cuando se sienten amenazados, los pangolines se enrollan formando una bola compacta, escondiendo la cabeza contra el vientre y cubriendo la cara con la cola. Las escamas de queratina son lo suficientemente afiladas como para cortar, y no queda ningún tejido blando expuesto. Incluso depredadores grandes como los leones tienen dificultades para desenrollar a un adulto. Algunos también liberan un olor desagradable para ahuyentar amenazas.
¿Son nocturnos los pangolines?
Sí, los pangolines son nocturnos. Pasan el día descansando en madrigueras que ellos mismos excavan o dentro de troncos huecos. Al caer la noche, salen solos a buscar alimento, guiándose casi exclusivamente por su poderoso olfato para encontrar colonias de insectos. Su visión es bastante deficiente, pero en la oscuridad eso apenas importa. Este estilo de vida nocturno les ayuda a evitar a muchos depredadores.
¿De qué están hechas las escamas del pangolín?
Las escamas de los pangolines están hechas de queratina, exactamente la misma proteína que forma las uñas y el cabello humanos. Crecen en un patrón superpuesto de la cabeza a la cola, cubriendo casi todo el cuerpo. Son duras, de bordes afilados y lo suficientemente resistentes para soportar las garras y los dientes de la mayoría de los depredadores. Paradójicamente, son esas mismas escamas las que los hacen tan codiciados en el mercado ilegal.
¿Cuántas especies de pangolín existen?
Existen ocho especies de pangolín en total. Cuatro de ellas viven en Asia: el pangolín chino, el sunda, el indio y el filipino. Las otras cuatro se encuentran en el África subsahariana. Las ocho especies enfrentan amenazas graves por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. Las cuatro especies asiáticas están clasificadas como En peligro crítico en la Lista Roja de la UICN, siendo algunos de los mamíferos más amenazados del planeta.