Garduña

Las martas y garduñas son mustélidos ágiles y esbeltos que comparten el escenario europeo en dos especies: la marta común (Martes martes) y la garduña (Martes foina). Ambas tienen cuerpos flexibles, garras afiladas y un equilibrio que les permite trepar árboles casi en vertical sin esfuerzo aparente. La marta común prefiere bosques maduros y densos, mientras que la garduña tolera tierras de cultivo e incluso las afueras de ciudades. La mancha de la garganta, crema en la marta y blanca en la garduña, es la manera más sencilla de distinguirlas sobre el terreno. Cazan principalmente de noche, capturando roedores, aves, huevos e insectos, pero en temporada también consumen frutos y bayas. Al controlar poblaciones de roedores y dispersar semillas, contribuyen en silencio a la salud de los ecosistemas que recorren. Ambas especies están catalogadas como Preocupación menor por la UICN.
Hábitat y distribución
La marta común y la garduña comparten una amplia distribución por Europa y llegan hasta Asia occidental y central, aunque ocupan hábitats claramente distintos. La marta común está estrechamente ligada a bosques maduros y continuos, especialmente de roble, haya y coníferas, donde la espesa cubierta arbórea y los troncos caídos le ofrecen refugio y zonas de caza. La garduña es mucho más flexible: prospera en laderas rocosas, matorrales, tierras agrícolas y los bordes de pueblos y ciudades, llegando a criar en desvanes y edificios agrícolas. Ambas especies necesitan acceso a presas suficientes y cierta cobertura vegetal, pero la tolerancia de la garduña a los paisajes alterados le otorga una distribución más amplia. Juntas cubren gran parte del continente, desde las Islas Británicas y Escandinavia hasta la costa mediterránea.
Alimentación
Pocos mamíferos en Europa presentan una dieta tan variada como la de las martas y garduñas. Los pequeños roedores, como topillos y ratones, constituyen la base de su alimentación durante todo el año, pero también capturan aves, huevos, conejos y ardillas cuando se presenta la ocasión. En los meses más cálidos incorporan insectos y lombrices, y durante el otoño tanto la marta común como la garduña consumen grandes cantidades de moras, cerezas silvestres, serba y otras frutas. Este cambio estacional hacia el consumo de frutos no es solo oportunista: los azúcares de la fruta madura les ayudan a acumular reservas de grasa antes del invierno. Como efecto secundario, dispersan las semillas al depositarlas lejos de la planta madre a través de sus excrementos, cumpliendo una función importante en bosques y setos.

Comportamiento
Activas principalmente tras el anochecer, las martas y garduñas pasan las horas diurnas descansando en oquedades de árboles, nidos abandonados, grietas entre rocas o, en el caso de la garduña, en desvanes y huecos de paredes. Son trepadoras extraordinariamente ágiles: utilizan sus fuertes garras y su larga cola poblada para mantener el equilibrio tanto en las copas de los árboles como sobre los tejados. Cada individuo ocupa un área de campeo que marca con regularidad mediante secreciones de glándulas anales, de la barbilla y de las plantas de las patas. Estas marcas olfativas transmiten información sobre identidad, sexo y estado reproductivo a cualquier marta que pase por el lugar. Aunque son solitarias la mayor parte del año, machos y hembras se reúnen brevemente durante la época de celo. La marta común presenta un rasgo reproductor singular: la implantación del óvulo fecundado se retrasa varios meses, de modo que los partos siempre ocurren en primavera.

Relación con los humanos
Convivir con los seres humanos ha traído a las martas tanto protección como conflictos a lo largo de los siglos. La garduña es especialmente conocida por instalarse en desvanes y por morder mangueras de goma, cables y materiales aislantes en coches aparcados, causando daños costosos en Europa central. Los criadores de aves de corral sufren ocasionalmente pérdidas atribuibles a ambas especies. Al mismo tiempo, las martas prestan un servicio real al controlar las poblaciones de roedores en granjas y almacenes de grano. Históricamente, ambas especies fueron intensamente cazadas por su piel, que fue un producto comercial valioso en la Europa medieval. Hoy están protegidas legalmente en la mayor parte de su área de distribución y la percepción pública ha cambiado de forma notable. La marta común se ha convertido en símbolo de conservación en Irlanda y partes de Gran Bretaña, donde los programas de reintroducción y la protección legal han permitido que las poblaciones se recuperen.
Conservación
Tanto la marta común como la garduña figuran en la Lista Roja de la UICN con la categoría de Preocupación menor, lo que refleja que sus poblaciones siguen siendo amplias y en general estables. Sin embargo, la situación varía según la región. La marta común desapareció de grandes zonas de Europa occidental durante los siglos XIX y XX a causa de la caza intensiva, la deforestación y la persecución por parte de guardas de caza. En países como Inglaterra y Gales, los efectivos cayeron a niveles muy bajos antes de que entrara en vigor la protección legal. En la actualidad, los atropellos en carretera son una de las principales causas de mortalidad en toda Europa, especialmente entre los animales jóvenes que se dispersan hacia nuevos territorios. La fragmentación del hábitat también aísla poblaciones y reduce el intercambio genético. Los esfuerzos de conservación se centran en proteger bosques maduros, crear corredores para la fauna y reducir la mortalidad en carretera. Los programas de reintroducción en Irlanda y Escocia han dado resultados alentadores.
Ficha técnica
Distribución
El Garduña puede encontrarse en lugares como:
Preguntas frecuentes
¿Qué comen las martas?
Las martas comen una gran variedad de alimentos según la época del año. Los topillos y ratones forman la base de su dieta, pero también cazan aves, roban huevos de los nidos y atrapan conejos o ardillas cuando pueden. En otoño, ambas especies consumen grandes cantidades de bayas y frutos silvestres para acumular grasa antes del invierno. Esta mezcla de carne y materia vegetal las convierte en cazadoras muy adaptables.
¿Dónde viven las martas?
La marta común prefiere bosques maduros y densos con árboles viejos para refugiarse, mientras que la garduña es mucho más flexible y puede vivir en laderas rocosas, tierras de cultivo e incluso en las afueras de las ciudades. Juntas, las dos especies cubren gran parte de Europa y llegan hasta Asia central y occidental. La garduña en particular suele anidar en desvanes o edificios de granjas, por lo que en Europa central no es raro encontrarlas viviendo bajo el tejado.
¿Cómo se distingue una marta de una garduña?
La pista más sencilla es la mancha del pecho. Las martas comunes tienen una mancha de color crema o amarillento en el cuello y el pecho, mientras que las garduñas la tienen blanca, y a menudo se bifurca hacia las patas. La garduña también suele tener el pelaje algo más áspero y es más frecuente verla en pueblos o campo abierto. La marta común prefiere el bosque y es la más esquiva de las dos.
¿Son las martas peligrosas para las personas?
Las martas no representan ningún peligro real para las personas. Son animales tímidos que evitan el contacto directo y no se acercan a los humanos a menos que se sientan acorralados. Los problemas que causan suelen ser materiales: las garduñas son conocidas por meterse en los motores de los coches y morder cables y mangueras de goma. Los criadores de aves de corral también pueden perder animales, pero para la mayoría de la gente una marta es algo que se ve de lejos.
¿Son las martas animales nocturnos?
Sí, las martas son principalmente nocturnas. Durante el día descansan en huecos de árboles, nidos abandonados, grietas entre rocas o, en el caso de la garduña, en desvanes y cavidades de muros. Se vuelven más activas después del atardecer, cuando cazan, patrullan su territorio y dejan marcas de olor para comunicarse con otras martas. Es posible verlas de día, sobre todo en verano, pero la mayor parte de su actividad ocurre de noche.
¿Por qué la marta común desapareció de algunas zonas y luego regresó?
La marta común fue eliminada de gran parte de Europa occidental durante los siglos XIX y XX debido a la caza por su piel, la pérdida de bosques y la persecución por parte de los guardas de caza. Una vez que entró en vigor la protección legal, las poblaciones empezaron a recuperarse lentamente en algunas zonas. En Irlanda y Escocia, los programas de reintroducción han ayudado a que los números vuelvan a crecer. Donde hay bosque maduro y ausencia de persecución, la marta tiende a volver.
¿Benefician las martas al medio ambiente de alguna forma?
Sí, de dos maneras importantes. Al cazar roedores como topillos y ratones, las martas ayudan a controlar esas poblaciones, lo que beneficia tanto a los agricultores como a los ecosistemas forestales. También actúan como dispersoras de semillas: cuando comen bayas y frutos silvestres, las semillas pasan por su sistema digestivo y son depositadas en nuevos lugares, ayudando a las plantas a extenderse por el paisaje. Estas aportaciones silenciosas las convierten en una parte muy valiosa de los ecosistemas que habitan.