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Guardabarranco

Guardabarranco
Tipo:Ave
Hábitat:Bosque seco, zonas abiertas y bordes de selva
Dieta:Sobre todo insectos, también lagartijas, ranas y frutas
Estado IUCN:Preocupación menor

El guardabarranco es una de las aves más llamativas de Centroamérica. Se reconoce fácilmente por su franja superciliar turquesa, el cuerpo de tonos castaños y verdes, y una cola larga que termina en dos plumas con forma de raqueta. Se distribuye desde el sur de México hasta Costa Rica, pasando por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde prefiere bosques secos, matorrales y bordes de selva. Las parejas anidan en madrigueras excavadas en taludes de tierra, y ambos padres comparten la incubación. La especie es famosa por balancear su cola de lado a lado con un movimiento lento de péndulo, una señal que les avisa a los depredadores que ya fueron vistos. Caza desde una rama, lanzándose sobre insectos, pequeños lagartos y ranas. Es ave nacional de El Salvador y Nicaragua, lo que refleja su profundo arraigo en la cultura centroamericana.

¿Guardabarranco, torogoz, momoto cejiturquesa o pájaro reloj?

Momoto cejiturquesa es el nombre estándar en español, pero el ave tiene casi tantos nombres como países. En Nicaragua es el guardabarranco, el guardián del barranco, porque anida en taludes de tierra, y en El Salvador es el torogoz, un nombre que imita su canto. En la Península de Yucatán, en México, se lo conoce como pájaro reloj, porque balancea la cola como el péndulo de un reloj, y también por su nombre maya, toh. En inglés se llama turquoise browed motmot, y muchos observadores de aves lo acortan a turquoise motmot. Su nombre científico es Eumomota superciliosa, y es el único miembro de su género: la palabra superciliosa se refiere a la ceja, la franja turquesa brillante sobre cada ojo que le da el nombre. Todos estos nombres se refieren a la misma especie, por eso esta página aparece en español como guardabarranco y en inglés como turquoise browed motmot.

La cola en raqueta: cómo se forma y por qué la balancea

El rasgo más famoso del guardabarranco es su cola. Las dos plumas centrales largas terminan en tallos desnudos rematados por raquetas azules y negras, como si alguien hubiera recortado parte de cada pluma. Durante mucho tiempo se creyó que el ave se arrancaba esas barbas, pero en ese tramo de la pluma las barbas están débilmente sujetas y se caen con el desgaste, dejando el tallo desnudo y la raqueta en la punta. Machos y hembras tienen cola en raqueta, aunque los machos suelen tenerla más larga, y algunos estudios vinculan las colas más largas de los machos con un mayor éxito reproductivo. El otro rasgo famoso es el balanceo lento de esa cola de un lado a otro, que parece el péndulo de un reloj. Experimentos de campo en Yucatán mostraron que el guardabarranco empieza a balancearla cuando detecta un depredador, y que la señal va dirigida al propio depredador: le avisa que ya fue visto y que un ataque por sorpresa no va a funcionar. También la balancea cerca del nido antes de alimentar a los pichones, como si advirtiera por adelantado a cualquier depredador escondido.

Símbolo nacional

Pocas aves tienen el peso cultural del guardabarranco. Tanto El Salvador como Nicaragua lo han elegido como ave nacional, un reconocimiento que refleja lo familiar y querida que es esta especie en toda la región. En El Salvador se le conoce popularmente como torogoz, nombre que imita su canto, mientras que en Nicaragua el término guardabarranco alude a su costumbre de anidar en taludes de tierra. Aparece en el arte local, el folclore y los materiales escolares de toda Centroamérica. La combinación de su plumaje de colores intensos y esa característica cola en forma de raqueta lo hace inconfundible. Además, su tolerancia a vivir cerca de poblaciones humanas permite que personas de todas las edades lo encuentren con frecuencia, reforzando el vínculo entre el ave y las comunidades que lo consideran propio.

Hábitat y distribución

A lo largo de su área de distribución, el guardabarranco muestra una clara preferencia por los ambientes cálidos y secos. Se encuentra desde la Península de Yucatán, en el sur de México, hacia el sur a través de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y hasta el noroeste de Costa Rica, sin llegar a Belice. En lugar de selvas densas, prefiere los bosques secos, los matorrales y los bordes donde los árboles dan paso a espacios abiertos. Los potreros con árboles dispersos, las plantaciones de café y los caminos flanqueados por vegetación le resultan igualmente adecuados. La especie tiende a ser más común en tierras bajas, aunque en algunas partes de su distribución alcanza zonas de elevación media. Su capacidad para adaptarse a paisajes modificados por el ser humano le ha permitido mantenerse en lugares donde la cobertura forestal original se ha reducido considerablemente.

Alimentación

Observar la caza del guardabarranco es uno de los placeres de la observación de aves en Centroamérica. El ave permanece quieta en una rama expuesta, inspeccionando el suelo y la vegetación baja que tiene debajo. Cuando detecta algo que vale la pena perseguir, se lanza en un arco rápido, atrapa la presa y regresa a su percha para inmovilizarla antes de tragarla. Los insectos forman la mayor parte de su dieta, aunque también captura pequeños lagartos, ranas y, en ocasiones, pequeñas serpientes. También consume frutas, especialmente en épocas en que las presas animales escasean. Esta flexibilidad alimentaria es una de las razones por las que la especie se desenvuelve bien en distintos tipos de hábitat. Las presas de mayor tamaño suelen ser golpeadas contra la percha para ablandarlas antes de ser ingeridas, un comportamiento común en varios miembros de la familia de los momótidos.

Comportamiento y nidos en túneles

El guardabarranco es un ave tranquila y paciente que pasa largos ratos posada erguida en una rama despejada, por eso es fácil de observar. Está más activo temprano y al final del día, y a menudo se lo oye antes de verlo, con llamados graves y roncos. Las parejas anidan en túneles que excavan los dos, por lo general en marzo, en taludes de tierra, cortes de camino, canteras o a veces en suelo plano. Los túneles pueden medir un metro o más, con una cámara redondeada al fondo donde la hembra pone de tres a seis huevos blancos. En la Península de Yucatán, donde hay pocos taludes de tierra, también anida en grietas de las paredes de piedra caliza de los cenotes e incluso en ruinas mayas, a veces en colonias sueltas de varias parejas. Ambos padres se turnan para incubar los huevos, que eclosionan a los 16 a 20 días, y los dos alimentan a los pichones. Fuera de la temporada de cría, las aves tienden a dormir en grupos, regresando con frecuencia a los mismos lugares de descanso noche tras noche.

Conservación

La UICN clasifica actualmente al guardabarranco como de Preocupación menor, lo que indica que su población global no se considera en riesgo de extinción en un futuro próximo. Sin embargo, los bosques secos y los matorrales de los que depende se encuentran entre los ecosistemas más amenazados de Centroamérica, deforestados de forma constante durante décadas para dar paso a la agricultura y la ganadería. Las poblaciones locales en zonas muy deforestadas pueden disminuir aunque la especie en general se mantenga estable. El ave se beneficia de cierta tolerancia a los paisajes modificados, incluidos huertos y jardines con árboles maduros, lo que le otorga mayor resiliencia que a muchas especies especializadas. Aun así, proteger los remanentes de bosque seco y fomentar la cobertura arbórea en zonas agrícolas contribuiría en gran medida a mantener a esta emblemática especie como una presencia habitual en toda la región.

Distribución

Se puede encontrar en lugares como:

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Ficha técnica

Tipo:Ave
Hábitat:Bosque seco, zonas abiertas y bordes de selva
Dieta:Sobre todo insectos, también lagartijas, ranas y frutas
Continentes:Norteamérica
Tamaño:34–38 cm
Peso:Unos 65 g
Actividad:Diurno
Comportamiento social:Parejas o grupos pequeños
Longevidad:Poco documentada

Preguntas frecuentes

¿El guardabarranco, el torogoz y el momoto cejiturquesa son la misma ave?

Sí. Guardabarranco es el nombre que se usa en Nicaragua, torogoz el de El Salvador y momoto cejiturquesa el nombre estándar, y los tres se refieren a Eumomota superciliosa. En Yucatán también se le dice pájaro reloj. No hay que confundirlo con otros momotos de la región, como el momoto común o momoto coronado, que tiene la coronilla azul, el cuerpo mayormente verde y vive en bosques más húmedos. El guardabarranco es el de la espalda castaña, la mancha negra en la garganta bordeada de azul y los largos tallos desnudos en la cola.

¿El macho y la hembra del guardabarranco tienen cola en raqueta?

Sí. Los dos sexos tienen las largas plumas centrales de la cola con tallos desnudos y raquetas en la punta, y son muy parecidos. Los machos suelen tener la cola un poco más larga, y una investigación en Yucatán encontró que los machos con colas más largas tenían mayor éxito reproductivo, lo que sugiere que las hembras se fijan en el largo de la cola. Las raquetas no se las arranca el ave: las barbas de ese tramo de la pluma están débilmente sujetas y se caen con el desgaste, dejando el tallo desnudo.

¿Por qué al guardabarranco le dicen pájaro reloj?

En la Península de Yucatán, en México, al guardabarranco se lo conoce como pájaro reloj por la forma en que balancea la cola lentamente de un lado a otro, como el péndulo de un reloj. Lo hace cuando detecta un depredador, como una forma de avisarle que ya lo vio. En Yucatán es además un ave habitual en cenotes y ruinas mayas, donde anida en grietas de la piedra caliza, así que muchos visitantes lo encuentran en sitios como Chichén Itzá.

¿Cuántos huevos pone el guardabarranco?

La hembra suele poner de tres a seis huevos blancos en una cámara al final de un túnel que la pareja excava en un talud de tierra, un corte de camino o, en Yucatán, una grieta en la pared de un cenote. La excavación suele empezar en marzo y los dos padres se turnan para incubar. Los huevos eclosionan a los 16 a 20 días, y ambos adultos alimentan a los pichones dentro del túnel hasta que están listos para volar. Algunos sitios de anidación los comparten varias parejas, formando colonias sueltas.

¿Dónde se puede ver un guardabarranco?

Es un ave común y fácil de ver en toda su distribución. En México se lo encuentra alrededor de los cenotes y las ruinas mayas de la Península de Yucatán. En Costa Rica vive en los bosques secos de Guanacaste, en lugares como los parques nacionales Santa Rosa y Palo Verde. En El Salvador y Nicaragua, donde es el ave nacional, aparece en bosque seco, zonas de cultivo y hasta jardines y parques con árboles, y en Honduras y Guatemala es frecuente en los valles secos del interior. Suele posarse a la vista, balanceando la cola.

¿Qué come el momoto cejiturquesa?

Este pájaro es un cazador oportunista. Se posa en silencio y observa el suelo en busca de movimiento, luego se lanza para atrapar insectos, lagartijas pequeñas, ranas y en ocasiones pequeñas serpientes. También consume fruta, sobre todo cuando escasean las presas animales. Las presas más grandes las golpea contra la rama antes de tragárselas. Esta dieta variada le permite prosperar en distintos tipos de hábitat.

¿Dónde vive el momoto cejiturquesa?

Esta especie se distribuye desde la Península de Yucatán, en el sur de México, hasta Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y el noroeste de Costa Rica. Prefiere bosques secos, matorrales y zonas abiertas con árboles. Se adapta bien a tierras de cultivo, cafetales y carreteras con vegetación madura, lo que le permite mantenerse relativamente común en paisajes modificados por el ser humano.

¿Está en peligro el momoto cejiturquesa?

La UICN lo clasifica como Preocupación menor, por lo que la especie en su conjunto no enfrenta riesgo de extinción en el futuro cercano. Sin embargo, los bosques secos de los que depende se talan para dar paso a la agricultura y la ganadería en toda América Central, y las poblaciones locales pueden verse afectadas aunque la especie en general se mantenga estable. Su capacidad de vivir en fincas y jardines con árboles maduros le da mayor resiliencia.

¿Por qué el momoto es el ave nacional de dos países?

Tanto El Salvador como Nicaragua lo han adoptado como ave nacional. En El Salvador se le llama torogoz, nombre que imita su canto, mientras que en Nicaragua se le conoce como guardabarranco, es decir, guardián del barranco. Sus colores brillantes, su cola característica y su costumbre de vivir cerca de pueblos y ciudades lo han convertido en una presencia familiar en la vida cotidiana, ganándose un lugar especial en la cultura e identidad de ambas naciones.

¿Cómo se puede reconocer un momoto cejiturquesa?

Este pájaro es difícil de confundir una vez que sabes qué buscar. Tiene una franja turquesa brillante sobre cada ojo, un cuerpo de tonos castaños y verdes, y una cola larga con dos puntas en forma de raqueta. Suele posarse erguido y quieto en una rama visible, balanceando suavemente la cola. Mide unos 34 centímetros, buena parte de ellos de cola, pero pesa solo unos 65 gramos, y la combinación de colores y forma de la cola lo hace inconfundible en toda su distribución.